"La mayor desgracia que puede ocurrirle a un poeta bien dotado es haber nacido en el crepúsculo de una era que declina, respirar una atmósfera sofocante y envuelta en sombras. Ese destino le correspondió a Moseh Hayyim Luzzatto."
Así se expresa I. Zinberg al referirse a este hombre controvertido en su época que, sin embargo, alcanzó después de su muerte un prestigio poco igualado por otros autores más afortunados en vida.