La organización jerárquica del mundo supone la ocultación, la negación, la destrucción, la opresión de toda una serie de gente, de todas otras maneras y hechos posibles; a menudo con el beneplácito y la ayuda de las ciencias sociales (sociólogos, lingüistas, biólogos, psicólogos...). Se van dibujando, pero, nuevas palabras y hechos que pueden llegar a formar un andamio para una nueva organización del mundo: convivencia (y no lucha), colaboración (y no competencia), diversidad (y no uniformismo)... Y también: macho y hembra, blanco y negro, inglés y galés, ciudadano y labrador (y no macho-bueno-ganador-poderoso... / hembra-mala-perdedora-con-pocos-medios, etcétera, etcétera). En otras palabras: coexistencia igualitaria, y no competencia jerarquizada. Y es esta nueva posibilidad la que se tiene que ir perfilando, con palabras y hechos.