EL REY ALFONSO VI (M. 1109) EN LA OBRA DEL OBISPO PELAYO DE OVIEDO (M. 1153)
RAQUEL ALONSO ÁLVAREZ
UNIVERSIDAD DE OVIEDO
Resumen
El obispo Pelayo de Oviedo (m. 1153) fue uno de los prelados que apoyaron a Alfonso VI (m. 1109) en las reformas realizadas en su reino. En este artículo se estudia la visión que el clérigo ofrece del monarca en sus obras más importantes, el Liber Testamentorum Ecclesiae Ouetensis y el Corpus Pelagianum.
Igualmente, se intenta reconstruir el método histórico seguido por el escritor y algunas de las fuentes usadas en sus escritos.
Palabras clave: Obispo Pelayo. Alfonso VI. Rey Pelayo. Liber Testamentorum. Corpus pelagianum. Arca Santa. Planto. Miniatura
Résumé
Le roi Alfonso VI (m. 1109) poussa quelques importants changements dans son royaume. Pour en reussir, le roi s?appuya sur les plus importants de ses évêques, Pelage d?Oviedo (m. 1153) parmi eux. On étudiera dans cet article l¿image du roi donneé par l¿ évêque dans les plus importantes de ses oeuvres : le Liber Testamentorum Ecclesiae Ouetensis et le Corpus Pelagianum. On essaiera aussi d?expliquer la méthode historique utilisée par Pelage ainsi que de montrer quelques sources usées dans ses chroniques.
Mots clés: Évêque Pelage. Alfonso VI. Roi Pelage. Liber Testamentorum. Corpus pelagianum. Arca Santa. Planctus. Enluminure.
Hace algunos años, el profesor Fernando Galván Freile publicaba el único trabajo dedicado hasta la fecha, desde una perspectiva de Historia del Arte, al manuscrito 1513 de la BNE, manifestando así su interés por la fascinante figura del obispo Pelayo de Oviedo. En recuerdo de Fernando, me ocuparé en este artículo de algunos aspectos relativos a la producción literaria del prelado, utilizando para ello, entre otras fuentes, el códice objeto de aquella pionera investigación.
I. EL OBISPO PELAYO DE OVIEDO: VIDA Y OBRA
El obispo Pelayo forma parte del grupo de clérigos que desempeñó un destacado papel en la adopción de usos litúrgicos y culturales europeos en el Reino de León. No conocemos la trayectoria anterior a su llegada a Oviedo, si bien probablemente era asturiano o leonés y fue quizá educado en el monasterio de Sahagún o estuvo relacionado al menos con ese establecimiento. Aunque sin pruebas concluyentes, se le ha identificado con un diácono documentado en 1096 en la catedral, estimando por tanto que en ese momento ya se encontraría en Oviedo. Sin que puedan descartarse estas suposiciones, lo cierto es que la primera aparición indiscutible del obispo se halla al principio del Corpus pelagianum, donde se indica la fecha de su consagración como obispo: Pelagius ovetensis ecclesiæ episcopus fuit consecratus sub Era MCXXXVI. IIII. Kalendas Januarii.
O sea, el 29 de diciembre de 1098. Puesto que en esos momentos todavía ocupaba la sede de Oviedo Martín, se creyó que Pelayo desempeñaría las funciones de obispo auxiliar. Ya B. F. Reilly llamó la atención sobre lo anómalo de este cargo, inédito en la Edad Media. Recientemente, E, Jérez ha propuesto una solución satisfactoria al problema: la data incluida en el Corpus pelagianum habría sido reproducida por el copista con un pequeño error de puntuación. En realidad, reconstruye E. Jerez, la lectura correcta sería Era MCXXXVIII, I kalendas Januari, 31 de diciembre de 1101, ya desaparecido su predecesor por tanto.
En los años siguientes se mantuvo invariablemente próximo a los círculos cortesanos, tanto bajo Alfonso VI, al que estimaba especialmente, según veremos, como en época del reinado de la hija de éste Urraca. Tras la muerte de la reina, en 1126, la estrella del prelado se eclipsó, iniciándose una época de dificultades con el sucesor Alfonso VII. Pelayo acabó por ser depuesto en el concilio de Carrión (1130), aparentemente a causa de su oposición al matrimonio del monarca con Berenguela, emparentada con el novio en un grado prohibido por la Iglesia. La caída en desgracia de Pelayo no ha dejado de causar extrañeza, y para comprenderla se han buscado diversas explicaciones.
En todo caso, Pelayo desocupó en 1130 la cátedra episcopal de Oviedo, si bien recuperó el cargo, brevemente y en circunstancias oscuras, entre los años 1142 y 1143. Murió en 1153.
Pelayo de Oviedo es autor de un importante corpus literario en el que destacan una compilación documental, el llamado Liber Testamentorum Ecclesiae Ouetensis, y la serie de composiciones históricas englobadas en el Corpus Pelagianum. La primera obra, conservada en su versión original ricamente iluminada, es el ms 1 del Archivo de la Catedral de Oviedo, un espectacular cartulario ilustrado con inusual profusión. No conocemos la segunda más que a través de la enmarañada serie de copias cuya secuencia ha sido recientemente revisada por E. Jerez. Siendo muy recomendable la lectura de este trabajo para el conocimiento de la obra pelagiana, a nosotros nos bastará en este momento con una breve información. En resumen, y espero no traicionar demasiado las tesis tan pulcramente sostenidas por el autor, en la biblioteca de Oviedo hubo al parecer tres colecciones distintas relacionadas con Pelayo: La primera se conservaba en el llamado Codex uetustissimus ovetensis, desaparecido pero copiado a iniciativa de Ambrosio de Morales en el famoso BNE ms 1346 (fol. 1 v-96). Aquí se recogieron redacciones tradicionales algo retocadas por el obispo. Correspondería a un estadio primitivo del Corpus Pelagianum. La segunda se conoce como Compilación A y ha llegado a la actualidad a través de numerosas copias de las que nos interesan, por sus ilustraciones, las realizadas a fines del siglo XII: el BNE ms 1358 y, especialmente, el bello BNE ms 2805. La tercera, y última, es la Compilación B, compuesta por una combinación de las anteriores. De sus copias, destaca el BNE ms 1513, posiblemente realizado en el siglo XIII y que cuenta con una amplia serie de miniaturas.
E. Jerez concluye proponiendo que esta Compilación B representada especialmente por BNE ms 1513 se terminó de reunir y copiar una vez muerto el obispo Pelayo, añadiéndosele además en ese momento los textos preliminares. Debemos entender, en consecuencia, que también las ilustraciones del prototipo serían posteriores a 1153.
Disiento de esta estimación. Creo, por el contrario, que indicios iconográficos y compositivos indican que tanto la Compilación A como la B fueron ilustradas en época del polígrafo ovetense, si bien es posible que se realizara algún añadido al núcleo inicial después de la muerte del prelado.
Tampoco hay acuerdo sobre la cronología del LT. E. E. Rodríguez Díaz propuso la temprana fecha de 1109 para un primer bloque al que se habrían añadido las donaciones de Urraca y la historia de la fundación de Lucus Asturum después de 1118, si bien las miniaturas podrían ser posteriores a todo este proceso. En general, se considera una obra algo más tardía, realizada ca. 1118-1130. A pesar de los esfuerzos realizados, no se han localizado paralelos convincentes que expliquen y ayuden a datar las