Estas publicaciones, repartidas en libros y revistas nacionales y extranjeras, se ciñen al dominio de la Filología Románica, asiduamente profesada por el Dr. Martínez. Aunque abarcan áreas muy diversas y siguen perfiles en ocasiones bastantes específicos y acusados, el reposo del punto de vista, desde donde se pueden trazar las líneas divergentes de la perspectiva, es siempre el de un romanista. Así se muestra la amplitud de estos estudios y también su flexibilidad, las modulaciones casi ilimitadas de lo que hoy puede considerarse más que fracción de los conocimientos y las humanidades modernas y que representa, en conjunto, una actitud vital ante los hechos y sus reliquias.