En los últimos años se ha dado un desarrollo en el campo de las relaciones internacionales que ha matizado y enriquecido considerablemente los tradicionales principios del realismo político. Muchos de los estudios más actuales convienen en que la «cárcel conceptual»> estatal realista no ofrece una lectura suficientemente satisfactoria del sistema internacional, y su desarrollo ha abierto la posibilidad de reflexionar en profundidad acerca del rol de los actores no estatales en asuntos exteriores. Así, un elemento fundamental de los trabajos que desafían a la ortodoxia del realismo político ha sido la emergencia de una más seria consideración de los actores transnacionales, incluyendo organismos supranacionales (como la Unión Europea, la Organización Mundial del Comercio, y la OTAN, por ejemplo), empresas multinacionales industriales y financieras, y también, especialmente desde los últimos años 80, movimientos sociales.