En 1961, Eduardo Aguirre, de quince años, llegó solo a Miami desde Cuba con solo una moneda de diez centavos en el bolsillo y sin hablar inglés. Lo que le faltaba en recursos, lo compensaba con resili
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información