Javier Marías elabora en el transcurso de los años un universo novelesco caracterizado por una reflexión constante sobre el tiempo. Si tanto El monarca del tiempo como El siglo representan los primeros acercamientos a este nudo. Todas las almas y Negra espalda del tiempo encarnarían las dos fases en las que ese mismo enigma se muestra en toda su ambigüedad y en toda su irremediable complejidad. De hecho, ambigüedad y complejidad son rasgos fundamentales que podemos ver en todos los narradores-protagonistas de las obras del autor madrileño. El tiempo, en este sentido, representa solo el primer polo o incluso el polo favorito alrededor del cual giran las hipótesis interpretativas, la curiosidad hermenéutica y el estupor metafísico de las varias voces narradoras, siendo el segundo polo el representado por el lenguaje. En el mismo acto de la escritura, siempre evidenciado fenomenológicamente, son los mismos narradores quienes problematizan la eficacia del lenguaje en su posibilidad (o mejor dicho, imposibilidad e incapacidad) de reproducir lo real y de recordar los hechos pasados y rememorados o solo imaginados, a veces, a partir de la rememoración del pasado. Es por este motivo por el que podemos afirmar que los narradores de las novelas de Marías viven y sufren una doble “angustia existencial”: la que deriva de las aporías del tiempo (a las que se abandonan sin oponer resistencia alguna) y la que surge de las deformaciones y de las manipulaciones que inevitablemente el lenguaje ejercita sobre la realidad. Esto explica la naturaleza del estilo que adoptan esos mismos narradores, la dispositio refleja su particular Weltanschauung.
El libro tiene por objeto el estudio de las cofradías pesqueras que han existido en Castro Urdiales, Colindres, Laredo y Santoña a lo largo de la historia, abarcando el período que se inicia en la Baja Edad Media y llega a 1978, momento en el que la entrada en vigor de la Constitución les otorgó una nueva cobertura legal.
En los primeros capítulos analizamos la creación de las Cofradías de pescadores establecidas en la Edad Media en Castro Urdiales y Laredo y en Colindres en Época Moderna; su base humana, prestándose atención a la composición de los gremios y a los procedimientos previstos para la incorporación de nuevos cofrades; el sistema de gobierno con el que funcionaron la cofradías medievales y modernas; el derecho que durante siglos rigió la vida cotidiana de las cofradías; y las funciones y actividades profesionales, asistenciales, religiosas, políticas y jurisdiccionales desempeñadas por los gremios de mareantes.
A continuación se avanza en los cambios introducidos en las cofradías de pescadores durante los siglos XVIII y XIX, hasta que en 1864 el legislador decidió la supresión de los gremios marítimos. La norma de 1864 sentó las bases para la transformación de los gremios de mareantes de Castro Urdiales, Colindres y Laredo en unas nuevas sociedades pesqueras y la constitución por primera vez en Santoña de una entidad pesquera.