Hay personas que con su trabajo y esfuerzo consiguen iniciar un cambio positivo de la vida pública, del que se beneficiarán sus conciudadanos y, por extensión, también nosotros. De estos personajes extraordinarios, a menudo sólo nos llega un tenue recuerdo. Es el caso de Guillem Moragues i Rullán. Él se encontró en el momento crucial en que se dio el golpe de gracia en la Mallorca feudal y se daba paso a la Mallorca contemporánea. Aún hoy persona poco conocida, su aportación fue capital en este proceso. Hombre luchador, trabajador constante, perseveró en conseguir el progreso de la mayoría a cambio de la pérdida de los privilegios de unos pocos.