El movimiento por los derechos civiles cambió la faz de Estados Unidos. Su objetivo, reivindicar la igualdad de derechos para los ciudadanos afroamericanos. Fue una lucha encarnizada que logró impresionantes victorias judiciales y legislativas en los años 60, acabando con la discriminación en los lugares públicos y eliminando las medidas restrictivas que impedían a los negros votar en las elecciones; lograr un cambio de mentalidades fue más difícil aún y se cobró el sacrificio de importantes líderes y muchísimos activistas que dieron su vida por la causa.
El concepto de Black Power lo cambió todo en los años 60. Como el movimiento por los derechos civiles y la lucha por la integración racial se topaba con el supremacismo y el odio visceral de los blancos intolerantes, fueron un paso más allá en sus reivindicaciones y manifestaron su orgullo étnico. Como ninguna otra ideología precedente, moldeó la identidad negra y llevó a la toma de conciencia de la comunidad, que nunca más agachará la cabeza frente a los abusos ni se avergonzará de ser distinta; antes al contrario, expresarán su negritud en todos los ámbitos de la cultura: música, literatura, deportes, cine y artes gráficas. Una infinidad de programas culturales y sociales se llevaron a cabo para expresar su derecho a opinar, desarrollarse, prosperar económicamente y alcanzar la realización personal y colectiva.
Si al principio los consideraban un movimiento agresivo que pretendía dinamitar los cimientos de la nación, poco a poco fueron ganando representatividad y convenciendo al resto de la sociedad acerca de sus ideales legítimos, nobles y solidarios; Norteamérica debía avanzar, desprenderse de su pasado lamentable y desembarazarse del pensamiento caduco, tóxico y homicida que consideraba a los negros ciudadanos de segunda categoría, nacidos para servir y malditos por siempre.
Comprender la historia norteamericana así como la historia contemporánea en su concepción más amplia requiere conocer a fondo los logros y el legado imperecedero del movimiento Black Power. Su espíritu tuvo un impacto profundo en la vida cotidiana de los afroamericanos. Liderado por jóvenes, ya fueran universitarios o miembros marginales del gueto, impulsó un renovado sentimiento de dignidad y acrecentó su autoestima, mermada forzosamente hasta ese momento. Como una auténtica marea revolucionaria, el Black Power contagió su combatividad a todos los excluidos y proscritos por el sistema, reformulando el entendimiento entre los diversos grupos sociales para siempre y en todo el mundo.