Considerado el padre fundador de la teoría económica, Adam Smith ha sido altamente incomprendido. La más palpable ilustración de esto es su teoría del valor, en torno a la cual se han generado innumerables interpretaciones y debates cuyo común denominador es la opinión de que constituye una teoría inconsistente. El autor presenta en este libro las principales interpretaciones y debates sobre la teoría del valor de Smith, con la mayor objetividad y empatía a su alcance, sin por ello pretenderse neutro. Más bien, desde una perspectiva radical, rastrea el sendero argumentativo deslindado por Smith que permite rebatir de manera contundente esas acusaciones de inconsistencia. Tras formular una teoría del valor que sortea casi todas las críticas que a posteriori se le harían, Smith, sin embargo, ve truncado su intento de desentrañar la relación entre trabajo y precio debido a las limitaciones de su perspectiva histórica: la fuente del valor no es el trabajo en cuanto actividad productiva común a todo tipo de sociedad (el trabajo concreto) sino el trabajo en tanto la actividad abstractamente humana que constituye el rasgo peculiar y exclusivo de la sociedad capitalista. Como secuela de esta limitación, su teoría del valor paradójicamente carece del concepto de valor. El libro articula las diferentes piezas del rompecabezas de Smith en un todo que muestra una teoría del valor inteligible y coherente, aunque ciertamente inacabada, y deja claro cómo Smith desbroza el camino de Marx y reafirma su lugar como el más sólido exponente de la economía política clásica.