Esta monografía colectiva propone una reflexión de conjunto sobre la figura del extranjero en la España de la Edad Moderna, entendida como parte de la amplia y compleja monarquía hispánica. A través de estudios de caso situados en distintos espacios ?grandes ciudades, puertos comerciales, enclaves de frontera y territorios de la Corona?, se examinan las formas de llegada, establecimiento y circulación de individuos y comunidades foráneas entre los siglos XVI y XVIII. La obra se articula en torno a varios ejes: las categorías jurídicas y políticas que definieron quién era considerado "extranjero"; los dispositivos de control, fiscalidad y vigilancia aplicados sobre estas poblaciones y las estrategias concretas de integración, negociación o resistencia que desarrollaron en su vida cotidiana. Analiza asimismo, las actividades económicas, militares, religiosas y culturales en las que los extranjeros desempeñaron un papel relevante y los discursos de aceptación, recelo o hostilidad que despertaron. Al situar a los forasteros en el foco, la obra convida a repensar la España moderna no como un espacio cerrado, sino como un territorio atravesado por flujos de personas, bienes e ideas, donde la presencia extranjera contribuyó de manera decisiva a configurar las dinámicas sociales, económicas y políticas de la monarquía.