Este volumen integra un conjunto de contribuciones de diversa índole teórica y metodológica sobre el ?Neolítico? en la Península Ibérica. Aunque todavía hoy entre las diferentes tradiciones de investigación existentes en las distintas regiones peninsulares existen discrepancias en cuanto a su duración e incluso hay áreas en las que el tardío desarrollo de la metalurgia, entre otras razones, conlleva la inclusión en este periodo de momentos que en otras áreas se incluyen en el Calcolítico o Edad del Cobre, es indudable que todos los investigadores están de acuerdo en que es el periodo en el que se gestan las bases de las estructuras socioeconómicas que facilitarán la acumulación desigual y el surgimiento, a la larga, de disimetrías sociales permanentes, así como los sistemas políticos e ideológicos destinados a perpetuarlas. Desde luego, no existe concordancia entre los estudiosos sobre el alcance de esas transformaciones en el periodo temporal englobado bajo la etiqueta Neolítico y ello no deriva únicamente de la diferente duración atribuida a este, sino que estas discrepancias son el resultado, sobre todo, de las diversas perspectivas teóricas sobre lo que se puede considerar como desigualdad social, las causas de su aparición y las condiciones para su consolidación y reproducción. Tampoco existe una postura unánime en cuanto al momento de inicio del periodo neolítico en la Península Ibérica, con discusiones dependientes en gran medida de las dataciones disponibles, aunque prácticamente todas las posiciones mantienen fechas de inicio en torno al segundo cuarto del VI milenio cal AC. Estas tienen implicaciones tanto en relación con la discusión sobre el origen de las innovaciones neolíticas y si estas acompañaron a nuevos grupos de poblaciones como en cuanto a la relación de estos con los últimos cazadores-recolectores, cuyo conocimiento, aun en auge, dista mucho de ser concluyente, especialmente en lo que respecta a la transición entre el VII y el VI milenios cal AC. En todas estas problemáticas, nuevas perspectivas teórico-metodológicas y, especialmente, nuevos análisis están continuamente modificando nuestra visión de los primeros agricultores y ganaderos y no se trata solo de lo que podríamos denominar análisis de última generación (ADN, isótopos estables, análisis de lípidos?), sino de la aplicación sistemática de estudios con una trayectoria dilatada en la investigación de la Prehistoria peninsular como los paleoambientales (polínicos, antracológicos, carpológicos, etc.). En estos desarrollos, la interacción entre los investigadores que se dedican al estudio del Neolítico en la Península Ibérica ha resultado especialmente beneficiosa. Desde que en el año 1995 se celebrara el I Congreso del Neolítico en la Península Ibérica en Gavà-Bellaterra, los investigadores no han faltado a su cita cada cuatro años (Valencia, 1999; Santander, 2003; Alicante, 2006; Lisboa, 2011), asistiendo a la exposición de las últimas investigaciones llevadas a cabo sobre este fundamental periodo de transición histórica y participando en debates más o menos animados sobre las diferentes problemáticas referidas. De hecho, tales reuniones científicas se han convertido no solo en un foro de discusión único, sino en un referente fundamental a la hora de realizar síntesis sobre esta época en la Península Ibérica, convirtiéndose además en la plataforma para nuevas propuestas sobre su origen, desarrollo e implicaciones socioeconómicas, tanto en nuestro ámbito particular como en el del Mediterráneo Occidental en general. Se pueden indicar algunos beneficios concretos de estas reuniones: 1) una mayor armonización en las propuestas de periodización, intentando superar el problema con el que comenzamos esta presentación; 2) una creciente homogeneización en las aproximaciones metodológicas utilizadas para analizar problemas similares; 3) una mayor preocupación por presentar explicaciones coherentes y bien asentadas sobre las causas de la introducción de la agricultura y la ganadería; 4) un creciente interés por el análisis de la relación entre los cambios sociales y los cambios ambientales; 5) un progresivo énfasis en los periodos que precedieron y sucedieron al Neolítico como única forma de comprender las transformaciones en la ?larga duración?; 6) una introducción progresiva de nuevas técnicas de análisis que permitan generar nuevos datos sobre aspectos tan trascendentales como la movilidad de la población, las estrategias subsistenciales, la procedencia de las materias primas, las técnicas de producción de artefactos, etc. A estas contribuciones se sumaba en cada edición la presentación de los resultados de nuevas intervenciones arqueológicas, a veces en yacimientos clásicos y otras en sitios inéditos. Tanto las nuevas intervenciones como los avances teóricos y metodológicos no solo han permitido que hoy dispongamos de un conocimiento más amplio de una gran cantidad de procesos socioeconómicos, que se desarrollaron entre el VI y el IV milenios a. C. en la Península Ibérica, sino que también han impulsado su difusión a través de revistas científicas de considerable relevancia internacional junto a la convocatoria de reuniones especializadas dedicadas a aspectos específicos como el aprovisionamiento de recursos líticos (Valencia, 1993; Gavà-Barcelona, 1997; Loja, 2004; Villamartín, 2007) o la circulación de productos artefactuales (Gavà-Bellaterra, 2011), en las que las contribuciones centradas en el Neolítico han supuesto la mayoría de las aportaciones presentadas. Los días 23 y 24 de enero de 2015 se reunieron en el Departamento de Prehistoria y Arqueología de la Universidad de Granada el comité científico junto a los organizadores del VI Congreso para discutir las líneas generales de la convocatoria y la propuesta de desarrollo presentada por estos. Las conclusiones de dichas reuniones implicaron, en primer lugar, la consideración de que, a veinte años de la primera edición de esta serie de congresos centrados en el Neolítico, no parecía oportuno un cambio radical en su estructura, dados los beneficios que para el avance de la investigación había tenido su formato tradicional. Por otra parte, se consideró que resultaría incongruente no enfatizar los aspectos más novedosos y aquellos que habían conducido a la generación de reuniones científicas monográficas, como se ha referido anteriormente. En este sentido, en cualquier caso, se consideró que la celebración en Granada del VI Congreso del Neolítico Peninsular, siguiendo la decisión tomada en el marco de la edición anterior realizada en Lisboa, debería ser también una oportunidad para dar una mayor visibilidad a las nuevas líneas de investigación que, a menudo integrando técnicas de análisis especializadas, estaban adquiriendo una importante relevancia en el análisis de diferentes problemas relacionados con el estudio del periodo Neolítico. Así, en primer lugar, se establecieron dos tipos de comunicaciones, las orales y los pósteres. Las aportaciones que versasen sobre intervenciones recientes en yacimientos concretos y que no incidieran en aspectos específicos bien adecuados a los ámbitos generales del Congreso tendrían que ser presentadas como pósteres, si bien, a la hora de la publicación, serían tratadas en las mismas condiciones que las comunicaciones orales. Por otro lado, los trabajos que no se ajustasen a la temática del congreso y que no pudieran adscribirse a alguno de los ámbitos propuestos para el desarrollo del mismo podrían incluso ser rechazados. En segundo lugar, el tiempo dedicado a cada ámbito temático dentro del Congreso no dependería solo del número de comunicaciones presentadas, sino de la trascendencia del mismo para la investigación del Neolítico medida a partir de la proliferación de reuniones científicas sobre temáticas específicas, como hemos referido anteriormente (materias primas, por ejemplo) y de artículos que se hubieran publicado en los últimos años en las revistas internacionales (tecnología y paleoambiente, sobre todo). En tercer lugar, en cada ámbito se atendería preferentemente a las nuevas estrategias metodológicas y los nuevos análisis técnicos introducidos para generar un mayor conocimiento de aspectos concretos del mundo neolítico, como la generalización de dataciones radiométricas para contextualizar los cambios ambientales y sociales o las manifestaciones rituales (incluyendo la expresión simbólica), los análisis de ADN para estudiar movimientos de población y relaciones parentales, la introducción de estudios isotópicos para proponer y contrastar las hipótesis sobre la movilidad, el cambio ambiental o en la dieta, la diversificación de técnicas arqueométricas para caracterizar la procedencia de las materias primas y las técnicas de manufactura de los objetos, la aplicación de las metodologías propias de los Sistemas de Información Geográfica para el análisis territorial, etc. En cuarto lugar, además de los ámbitos temáticos propuestos por el comité científico y la comisión organizadora del congreso, se abrió la posibilidad de organizar sesiones monográficas a propuesta de los investigadores interesados, siempre que estas fueran consideradas de interés por ambos comités y que las mismas, incluyendo los participantes, estuvieran totalmente cerradas 6 meses antes de la fecha de celebración del congreso. Esta fue una novedad que se consolidó en reuniones científicas posteriores, cuyo éxito además viene probado por la presencia en este volumen de contribuciones relacionadas con una de estas sesiones. Como en anteriores ocasiones, este volumen reproduce, en la medida de lo posible, la organización por ámbitos temáticos de la reunión científica e incorpora, como es ya tradicional una presentación de cada una de sus secciones, con un breve resumen de cada trabajo y una valoración de las principales aportaciones que derivan de las contribuciones presentadas. La comisión organizadora y la comisión científica quedaron altamente satisfechas de los resultados del VI Congreso del Neolítico en la Península Ibérica, aun constatando un cierto sesgo geográfico en los participantes, algo que se auspicia se supere en sucesivas ediciones. A la reunión se inscribieron 153 personas, se presentaron 174 trabajos firmados por 486 autores. Aun con retrasos (y ausencias) se espera que este volumen contribuya no solo a la presentación de lo expuesto en aquella reunión, sino a la valoración de los debates que en ella, y a partir de ella, tuvieron lugar. Así, en esta publicación se exponen 74 artículos y una reflexión sobre el estado de la cuestión del Neolítico de la Península Ibérica que sirve de introducción al mismo. Lamentablemente, fue esta la primera edición en que no se contó con la apreciada presencia de la profa. Ana María Múñoz, unánimemente recordada por la organización y los asistentes, que tan brillantes e inteligentes síntesis había realizado en anteriores convocatorias.