Fernández Gallego-Casilda, Alicia
Como un territorio telúrico, estos poemas revelan las convulsiones de lo cotidiano y desencadenan réplicas que sacuden el cuerpo, sus afectos y su memoria. Los paisajes mutantes recorridos aquí ?glaciares, volcanes, desiertos y cordilleras? convergen en un enjambre sísmico que fluye entre dos hemisferios en fricción, entre Chile y España, entre ciudades que se habitan y se abandonan, cartografiando un atlas emocional de surcos, grietas y desarraigo. Una pastilla blanca es una luna que regula las mareas, una malla se transforma en frontera, una lavadora centrifuga el deseo y un aeropuerto es a la vez exilio y promesa. Los paisajes por los que se desliza este libro no son meros decorados sino organismos vivos que observan y acompañan, «y todo lugar es bueno / para pensar en derrumbes, / en todas las formas / en las que la tierra / podría tragarnos / en cuestión / de segundos». La exploración de la fractura es una forma de aprender a habitar un mundo falible que trepida sin previo aviso, con la esperanza de transformar el lenguaje del miedo en cicatriz y ternura. En el quiebre habita la eclosión de la luz, en el temblor anida la posibilidad de reconstrucción tras la catástrofe natural, íntima y social.