La vida del hombre es a la vez el punto de partida y el lugar donde toda aventura intelectual y vital regresa. Del corazón del hombre surge la fuerza para salir de sí mismo y alcanzar a conocer el mundo e influir sobre la historia. Porque es en el corazón donde la realidad reclama a cada persona su propia verdad, la verdad de su amor e impide que se encierre en una cultura despersonalizadora, en un conocimiento limitado, en un pobre amor.