Las plazas son fundamentales para el desarrollo de las relaciones interpersonales. La frecuencia con la que se utilizan y las actividades que en ellas se realizan dependen, de su ubicación en la trama urbana y de la calidad de su diseño. Estos factores determinan el tipo de interacción que se establece entre los habitantes y el espacio público. La mayoría están equipadas con los elementos necesarios para estar y permanecer, son espacios con la calidad urbana suficiente para su disfrute. Las plazas son lugares en un sentido afectivo, el corazón cívico de los pueblos rurales. Son el escenario de la vida cotidiana y las tradiciones de sus habitantes, lugares que han forjado la identidad de cada comunidad y donde se desarrollan los procesos más importantes de convivencia y sociabilidad.